Los volcanes de los Andes del Sur capturados por la lente de Diego Spatafore

Diego Spatafore es un fotógrafo profesional radicado desde 1991 en nuestro país (Temuco) y que ha convertido su profesión en una aventura con el objetivo de fotografiar volcanes. Nació en Buenos Aires, vivió en Rio Gallegos, al sur en la Patagonia Argentina y recorriendo la Araucanía se reencontró con la pasión de la fotografía. En sus palabras nos cuenta que: "mientras fotografiaba siempre pensé en hacer un libro de esta hermosa región, hasta que en el 2008 logre publicar mi primer libro (Tesoros de la Araucanía)". Tres años después llegaría una publicación con una visión inédita, que se logro con capturas desde el cielo en avioneta y helicóptero. Hace dos meses atrás se publico un tercer libro que cubre los ocho principales volcanes de la Araucanía. Además de libros realiza fotografía publicitaria y fotos aéreas con  un octoptero, avioneta o helicóptero, dependiendo del tipo de foto que requiera el cliente.

 

¿Qué ha motivado tu interés como fotógrafo por capturar los volcanes y su actividad en Chile?

En el año 2007 estaba en plena  producción fotográfica de mi primer libro "Tesoros de la Araucanía" y lo único que deseaba para poder plasmar la geografía de la región era una erupción. Mi deseo se cumplió en enero del 2008 con el inicio de la erupción del volcán Llaima, a partir de ahí comenzó una pasión por registrar tan extraordinaria manifestación de la naturaleza.

 

¿Cuántos volcanes has fotografiado en tus recientes expediciones?

Entre la región de la Araucanía y de los Ríos, son un total de 12 grandes volcanes.  Lo último realizado fue un registro fotográfico aéreo del Mocho-Choshuenco y también esperamos pronto pernoctar en la  cumbre del Mocho.

 

¿Has vivido situaciones anecdóticas en alguno de ellos?

Si claro hay muchas historias, detrás de cada captura hay mucho que contar, hay mucho esfuerzo físico y económico. Como ustedes saben cada vez que hay una erupción y se decreta alerta roja, las autoridades restringen el acceso. La pasión puede más que las autoridades y lamentablemente hay que ingeniárselas para transgredir dicha prohibición para poder fotografiar.  Fue lo que sucedió con el Llaima, me las ingenie para evadir la ley, poder subir hasta el centro de ski, y de ahí hasta el plateau.  En una oportunidad subimos hasta el plateau en jeep, y la densa neblina no nos permitía ver nada, desde Temuco nos llamaban constantemente para saber como estábamos, ya que desde la ciudad veían la emisión de lava, y nosotros no veíamos nada! Esperamos hasta las 12 de la noche, y decidimos bajar, no se veía nada. Al llegar al centro de ski nos encontramos con un amigo que estaba con unos vulcanólogos europeos. Empezamos a bajar y a 100 metros el jeep murió. Por suerte alcanzamos a avisar que estábamos en panne, lo empujamos y bajamos solo con el freno de mano, en las partes rectas nos remolcaron. Llamamos a un mecánico, que arreglo el problema eléctrico. Volvimos a Temuco a las 6 de la mañana sin una sola foto !!!

 

¿Has sentido miedo de la actividad eruptiva, y como compensas eso con tu trabajo?

Si he sentido, miedo, la verdad que decir que no sería mentirte.  Cuando estaba en el Caulle a menos de dos días de iniciada la erupción, a unos 7 kms. del cráter con una gigantesca nube piroclástica de varios kilómetros de altura que se extendía sobre mi, que hizo el día de noche, me puse a pensar y le dije a Álvaro Riquelme (amigo que me acompañaba): "Álvaro si esa columna pierde presión y sustentación, sonamos, somos parte de la historia".  Pero creo que si sucediera algo así moriría feliz, haciendo lo que más me gusta.

Meses más tarde fui al Caulle, sólo. Acampe a unos 3 kms del cráter, con el rugido del volcán de fondo, que se asemeja al despegue de un viejo Jumbo 747, también me dio temor. Sólo con el volcán. Estaba tan cansado luego de ascender más de 12 kms a pie con 20kilos de peso en la espalda, que dormí muy bien.

Los peligros más grandes que he vivido en los volcanes han sido por errores propios, como cuando se abrió la puerta del avioneta, yo estaba sin cinturón de seguridad a 3.000 metros de altura, por suerte la habilidad del piloto impidió que salga volando. También sufrí una caída en la ladera norte del Llaima, de más de 300 metros. Dios me protegió, caí por el hielo y luego de detenerme y hacer un checklist físico comprobé que no tenía ni una fractura, nada de nada.

 

Después de estos años, ¿ Sientes que existe un nexo especial entre tú y los volcanes?

Claro, hay un gran nexo, una pasión. Estoy constantemente en alerta  preparado para salir en caso de que se inicie una nueva erupción. Mientras todos evacuan y escapan, yo hago lo contrario.

 

¿Qué visión tienes de este tipo de manifestaciones luego de conocerlas de cerca?

Creo que son el mejor espectáculo que nos otorga la naturaleza.  Poder ver el proceso eruptivo de un volcán es extraordinario, como en el caso del Caulle, que pude fotografiarlo desde su inició hasta que termino de emitir lava. Ver nacer un cráter nuevo es hermoso.

 

¿En qué consiste tu último trabajo?

Es un recorrido y registro fotográfico de ocho años por los ocho grandes volcanes de la Araucanía, capturados desde avioneta, helicóptero, en mountainbike, a pie, con fotografía nocturna desde sus cumbres.  El libro tiene 96 páginas con un texto descriptivo de cada volcán.

 

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Actualmente estoy trabajando en mi cuarto libro,  que no es de la región de la Araucanía. Es un trabajo que tiene por delante dos años con grandes desafíos. No deseo adelantar mucho por que espero sea una sorpresa cuando salga. Lo que si te puedo asegurar que tiene un capítulo dedicado a volcanes.

 

Enlaces:

Canal YouTube Diego Spatafore